La chispa

Diseño sin título-4

Los probadores inteligentes de SFIRO surgen gracias a un verbo: OBSERVAR.

Hemos oído a verdaderos gurús como Steve Jobs que las necesidades en los consumidores se crean.

En nuestro caso es todo lo contrario. SFIRO nace tras la observación de varios casos con los que se encuentran nuestros creadores, Carlos y Fernando, Fernando y Carlos y que nos detallan a continuación:

OBSERVACIÓN 1

Alicia, una chica de 32 años con estudios universitarios, trabaja desde hace 5 años en una empresa multinacional donde su jornada laboral ocupa mañana y tarde.

A la hora de comprar ropa, se encuentra con dos opciones:

  1. Ir de compras a la tienda física: al salir de trabajar, pasa por ciertas tiendas en busca de algún vestido, camisa, chaquetilla…

En función del su tiempo y ánimo, o bien decide comprarlo directamente sin pasar por el probador (ya en casa se lo prueba cómodamente), o bien pasa por el probador en donde además de mirarse al espejo, saca su smartphone  para fotografiarse por detrás y ver cómo le queda.

  1. Navegar por internet por las distintas tiendas de moda: cuando ve por ejemplo un vestido que le gusta, comprará dos iguales, pero de distinta talla; eso sí, siempre y cuando se le garantice la opción de poder devolverlos con total garantía. Los recibirá en casa y tras haberlos probado, decidirá si se queda con uno o ninguno, que suele ser lo habitual, bien porque el tejido no es como lo esperaba, porque no le sienta bien…

OBSERVACIÓN 2

Sentados a pie de la puerta de embarque en el aeropuerto, a punto de coger un vuelo de regreso a casa, no puedo dejar de fijarme en una mujer que a unos metros de distancia espera paciente, como el resto de pasajeros, la llamada para embarcar.

Se trata de una mujer de gran atractivo y belleza. Viste camisa blanca y vaqueros de marca.

Cuando por megafonía anuncian el embarque, caminando, observo que, desde mi punto de vista, los vaqueros no le sientan nada bien cuando se da la vuelta y no puedo evitar preguntarme: ¿habrá visto cómo le sienta el pantalón por detrás?, ¿cómo es que no hay una manera sencilla para probarse la ropa y verse desde diferentes ángulos y en movimiento?, ¿quién en un probador no ha torcido el cuello para verse por detrás?

OBSERVACIÓN 3

En una estancia de trabajo en el extranjero, paseando por un centro comercial, me llamó la atención un traje de vestir.

En mi caso, los trajes me los suelo comprar con mi mujer, que es mi asesora/prescriptora personal para estos temas. Necesito reafirmarme en mi decisión de compra con una segunda opinión.

Me probé el traje pero, precisamente por carecer de esa segunda opinión, decidí no comprarlo. Con los adelantos tecnológicos que estamos viviendo, ¿por qué no hay un sistema que permita compartir la compra?

OBSERVACIÓN 4

La mayoría de las tiendas, le dan gran importancia a su escaparate; la tiene, porque es una forma de captar la atención del potencial cliente y conseguir que entre en la tienda.

Sin embargo, cuando ese potencial cliente elige una prenda y se anima a probárselo, lo realiza, generalmente en la parte trasera de la tienda, casi como escondido.

¿Por qué si el proceso de prueba es un momento clave en la toma de decisión de la compra, no se le da la importancia que merece?, ¿por qué no se le da visibilidad a este proceso?

SFIRO es necesario en nuestras vidas o, al menos, en nuestras tiendas.